Los impactos de la COVID-19 en los servicios de sueño

30 de July de 2020

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La nueva pandemia de coronavirus ha afectado a miles de personas en todo el mundo y ha provocado un fenómeno que muchos han llamado la “nueva normalidad”, una dinámica que lleva a las instituciones, a los gobiernos y a las sociedades a reconsiderar sus acciones y a poner en práctica una serie de nuevas medidas para manejar la rutina. La amenaza microscópica del COVID-19 ha dictado nuevos estándares y protocolos en muchas áreas, y no es diferente con la salud y los servicios de sueño.

Aunque este segmento se guía tradicionalmente por estrictas medidas de precaución, control e higiene, la pandemia ha ampliado todavía más las medidas de cuidado y protección en búsqueda de la mitigación del contagio. Neurovirtual News habló con representantes de dos instituciones, una de los Estados Unidos y otra de Brasil, para comprender las nuevas medidas que se están adoptando después de la pandemia en relación con los servicios de sueño.

A fin de cuentas, por mucho que el foco global esté en combatir el virus del COVID 19 y desarrollar una vacuna, todas las demás enfermedades continúan impactando la vida de las personas y no pueden, o deben, pasarse por alto, porque pueden llegar a agravarse.

Reanudación de la atención

La incertidumbre durante la fase inicial de la pandemia y el crecimiento de casos de infección y muerte por COVID-19, unidos a un probable colapso del sistema de salud, obligaron al Centro Médico VA Louis A. Johnson en Clarksburg, West Virginia (EE. UU.), así como a Neurológika, el Centro de Neurología y Neurocirugía del Hospital Moinhos de Vento de Porto Alegre (Brasil), a interrumpir por completo los servicios de sueño.

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Durante aproximadamente dos meses ambas instituciones dejaron de realizar un gran volumen de exámenes programados, dado su carácter electivo.
Según el Dr. Geraldo Rizzo, neurólogo, neurofisiólogo y especialista en medicina del sueño en Neurológika, “la reanudación de la atención ambulatoria tuvo lugar a principios de junio luego de una serie de cuidados y controles”.

En los EE. UU., la reanudación tuvo lugar en fases, con prioridad para los pacientes más críticos en la primera etapa. Comenzaron con consultas de telemedicina y con el envío de equipos para pruebas domiciliarias. “Explicamos la configuración vía telefónica, y después de los exámenes, cuando recuperamos los dispositivos, los pusimos en cuarentena a todos durante 72 horas antes de comenzar a descargar los resultados”, explica Bradley Weaver, RPSGT y gerente del Centro Médico VA Louis A. Johnson.
En la segunda fase la atención comenzó a incluir al 25% de los pacientes programados antes de la pandemia, incluidas las visitas domiciliarias en algunos casos. “Todavía hay una larga lista de retrasos en los que estamos trabajando”, dice el Dr. Weaver.

Nuevas medidas de seguridad

Tanto el Centro Médico VA Louis A. Johnson como Neurológika han adoptado una serie de medidas de protección que incluyen no solo la distancia social sino también el uso obligatorio de EPI (Equipo de Protección Individual) para todos los empleados, con el uso de la máscara quirúrgica y guantes, y para los pacientes, quienes también necesitan usar protección facial.
Además, como medidas de seguridad, las instituciones modificaron la configuración de las áreas comunes, lo que ha llevado al cierre temporal de algunas áreas; la suspensión de los bebederos colectivos; la indicación de la distancia recomendada con adhesivos en el piso; y la reducción del número de sillas en las salas.“Recomendamos que los pacientes solo vengan con un acompañante cuando sea extremadamente necesario y lleguen a tiempo para evitar las aglomeraciones en la sala de espera”, explica el Dr. Rizzo.

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El Centro Médico VA Louis A. Johnson ha establecido una amplia rutina de pruebas y chequeo de los pacientes antes de tener cualquier contacto con personas o equipos. Estas medidas generan confianza de manera que los pacientes vuelvan a tomarse los exámenes. “Estos protocolos de prueba nos brindan cierto grado de tranquilidad, pero no garantizan al 100% la seguridad. Sin embargo, creo que, al mantener todas las medidas preventivas, nos sentiremos tranquilos con lo que estamos haciendo”, reflexiona el Dr. Weaver.

En Neurológika, el Dr. Rizzo destaca también algunas precauciones: “en el caso de la electromiografía, utilizamos electrodos desechables; en electroencefalografía, siempre tratamos de limpiar bien los electrodos de la superficie, cepillándolos con agua y jabón y dejándolos secar al aire; y en polisomnografía, seguimos los protocolos recomendados por la ABMS (Asociación Brasileña de Medicina del Sueño)”, detalla.

Dinámica para los exámenes

En el Centro Médico VA Louis A. Johnson, el primer paso para los pacientes programados para un estudio de sueño es asegurarse de que se sometan a una prueba de Covid. Dependiendo del perfil, se aplica la prueba rápida, con resultados en unas pocas horas, o se realiza la prueba regular, con resultados en unos pocos días y el requisito de cuarentena antes del estudio de sueño.

En la clínica brasileña, el equipo de atención hace un análisis de los datos del paciente. “Tratamos de asegurarnos de que la prueba de sueño sea realmente necesaria en ese momento y de que el paciente no tenga síntomas respiratorios o de que no haya estado en contacto con alguien diagnosticado con COVID-19”, explica el Dr. Rizzo.

En esta etapa, el hospital norteamericano no ha realizado estudios de valoración de CPAP en pacientes con COVID pero el examen de polisomnografía se mantiene. Los pacientes cuyo resultado fue negativo toman el examen con una máscara N95, mientras que aquellos cuya prueba resultó positiva usan una máscara independiente, que tiene la función de proporcionar oxígeno al usuario. “En este caso, se minimiza el tiempo en cama, así como las intervenciones técnicas realizadas durante el registro de la polisomnografía, para minimizar los riesgos de contagio por parte del equipo técnico”, detalla el Dr. Weaver.

Bradley Weaver, RPSGT y gerente del Centro Médico VA Louis A. Johnson.

Bradley Weaver, RPSGT y gerente del Centro Médico VA Louis A. Johnson.

En el caso de Neurológika, la opción también fue no realizar la titulación de CPAP durante el período pandémico. “Los riesgos están relacionados con el aumento potencial en la aerosolización de partículas con CPAP, lo que significa que la limpieza del equipo debe llevarse a cabo con mucho cuidado y de una manera casi obsesiva”, señala el Dr. Rizzo.

Futuro del sueño

La expectativa es que las tecnologías continúen evolucionando para proporcionar mejores diagnósticos. De no ser por la tecnología, mucho de lo que se hizo durante la pandemia de atención en línea y a pacientes con otras enfermedades no hubiera sido posible.

Específicamente en relación con la medicina del sueño las perspectivas son prometedoras. Así como se espera que muchas funciones de trabajo que fueron asignadas a trabajo remoto durante el aislamiento social sigan esta dinámica, las pruebas de sueño también deben seguir esta tendencia.

“Las pruebas de sueño en el hogar (HST) ciertamente ganaron mucho impulso debido a la pandemia y tienden a crecer, especialmente con respecto al diagnóstico de trastornos respiratorios del sueño”, señala el Dr. Rizzo, con la advertencia: “La polisomnografía tipo I seguirá siendo insustituible para la evaluación de muchos otros trastornos del sueño”. El doctor Weaver coincide en esta apreciación: “Creo que los estudios en el hogar aumentarán y que llegaremos a más pacientes. Y, cuando el examen en casa no sea concluyente, llevaremos el caso al laboratorio”.

Por ahora, la recomendación es ser optimistas y estar vigilantes. La pandemia pasará, se reanudará la búsqueda a través de exámenes y la tendencia es que la “nueva normalidad” evolucione y, a su debido tiempo, se recupere solo lo que consideraremos la “normalidad”.

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Centro Médico VA Louis A. Johnson

El Centro Médico VA Louis A. Johnson está ubicado en la ciudad de Clarksburg, West Virginia. Las instalaciones del hospital se inauguraron el 7 de diciembre de 1950 y, en 1989, tamb     ién incluyó el ala de atención clínica; desde 1960 ha estado funcionando como un centro de enseñanza, con participación activa en residencias académicas. La institución lleva el nombre de Louis A. Johnson, Secretario de Defensa del presidente Harry Truman. La sigla  VA significa Asuntos de Veteranos, en referencia al sistema de administración de salud de veteranos que se originó en el siglo XIX durante la Guerra Civil norteamericana.

Neurólogika

Inicialmente llamado Instituto de Neurofisiología Clínica, Neurológika fue fundada en 1984 como un prestador de servicios del Hospital Moinhos de Vento, en Porto Alegre. En esa ocasión, la institución realizaba electroencefalografías, electroneuromiografías y potenciales evocados. Con la evolución del área de neurofisiología clínica, el instituto comenzó a realizar polisomnografías, poligrafías neonatales y monitoreos intraoperatorios. Además de atender a pacientes ambulatorios, también atiende a aquellos que han sido hospitalizados y realiza exámenes en hospitales que no disponen de estas tecnologías.

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